Alguna vez Jorge Luis Borges dijo que: uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe. Quizá Borges sugiere que la lectura es, de manera rigurosa, fundamento o base para iniciarse en las difíciles labores de la escritura. A través de la lectura el pensamiento se edifica, aprendemos otras formas de leer el mundo, conocemos el sueño de los otros. Acaso el hombre no pueda mirar más allá de los límites de su verdad, sin embargo, la lectura es la ruta de acceso a otros sentidos de vidas. Si elegimos leer con los ojos abiertos y el espíritu despierto, nutriríamos nuestra vida, sería posible ir un poco más allá de nuestras fronteras cognoscitivas.
Ahora bien, si el lenguaje es la dimensión del pensamiento, entonces, la lectura es el taller donde aprendemos a orientar nuestro pensar. La vida del hombre sucede en el lenguaje, cada palabra, cada acto se representa a través del lenguaje. El hombre nombra el mundo con palabras, dice el amor, dice el dolor, dice las ilusiones, se dice así mismo. De tal manera que el hombre puede aprehender en la lectura todos los juegos de lenguaje posibles, hallar todos los movimientos del hombre para comprenderse a sí mismo. Leer es un ejercicio humano y es esencial para indagar, aprender, reflexionar, criticar.
Aprender a pensar es ajustar la mirada, afinar las ideas, saber escuchar, es agudizar los sentidos con completa disposición de atención. Aprender a pensar es saber cómo es nuestro lugar en el mundo y cuál es nuestra voz. Sólo quién sabe escuchar el mundo puede llegar a decir lo justo. Todo aquel que sabe encontrarse en la lectura, que entiende que saber leer es sentir la libertad de las palabras, es quien ha logrado abrir su mente al canto lírico del universo.
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Excelente, me gusta por ser una variante a lo que usualmente te percibo. Me gusta.
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